Un dia

Nacho Casanova

Tebeos Dolmen Editorial

Octubre 2008

En estos tiempos en lo que pareciera que nuestras calles están llenas solamente de banderas y de antidisturbios, tal vez sea el momento en el que resaltar todo eso que también podemos encontrar en esas mismas calles. De algo de eso nos habla Nacho Csasanoa en su obra “Un día”, un trabajo editado en 2008 pero no por ello menos vigente. “Un día” es una historia protagonizada por una pareja de yonquis que transcurre en la unidad de tiempo que menciona su título pero que, en realidad, habla de muchas más cosas que la sucesión de una serie de hechos que les acontecen a unos personajes en un momento y lugar determinado. Existe toda una generación (tal vez dos; gente que ahora rondará los 50 años) que fue especialmente castigada por el efecto de la heroína. Pese al elevado nivel de mortandad asociado a esa droga, también hubo supervivientes, y en cualquiera de nuestras ciudades es fácil encontrar los lugares en los que se congregan mientras esperan su siguiente dosis de metadona.
Un elemento que se puede encontrar en las narrativas en sus diversas formas es una especie de comparación metafórica entre la invisibilidad y diversas formas de exclusión social. En la mayoría de las ocasiones se suele utilizar referida a la gente que vive en la calle (en un alto porcentaje asociado al consumo de alcohol). No sucede lo mismo con los y las yonquis que son perfectamente visibles, y además molestan: no hay más que recordar las polémicas y las protestas que se montaron en nuestras ciudades referidas a la ubicación de los centros expendedores de metadona, cuando éstos existían. Todo esto contribuye a hacer especialmente destacable el trabajo que Nacho Casanova realiza en “Un día”, pero tampoco quiero dar a entender que el reflejo de esta realidad sea la principal virtud de la obra.
Nacho Casanova propone una mirada sobre esa gente con la que nos cruzamos de vez en cuando en nuestros barrios y lo hace sin caer en una visión condescendiente. No toma partido porque no hay partido que tomar. Expone una realidad y reflexiona sobre ella haciendo un ejercicio de comprensión. “Un día” es casi un manual de empatía, porque Nacho Casanova, con ese aire despistado del que podemos dar fe quienes tenemos la fortuna de haberlo conocido en persona, es un atento observador de la realidad que nos rodea. La observa y la procesa a través de sus obras, y luego la comparte. Esa suerte tenemos.
Estoy totalmente convencido de que nuestra historieta, quienes formamos parte de una manera u otra de eso que se ha dado en llamar “el mundo del cómic” no somos del todo conscientes de la suerte que tenemos de contar con un creador como Nacho Casanova. No voy a extenderme ahora en repasar su currículo, pero sí les recomiendo que si se tercia le den una oportunidad no solo a este “Un día”, sino a cualquiera de sus obras que caiga en sus manos; o que repasen su labor como ilustrador, sin ir más lejos consultando su página web (nachocasanova.com). Verán como no estoy muy desencaminado.
Norman Fernández 
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